1º)
Escoger un día y una hora de la semana en que sea posible
la presencia de todos los elementos de la familia, o de la
mayor parte de ellos. Observar rigurosamente, el día
y la hora de reunión para facilitar la asistencia espiritual.
2º) Iniciar la reunión con una oración,
simple y espontánea, en la que, más que las
palabras, tengan valor los sentimientos, evitando, por lo
tanto oraciones decoradas.
3º) Hacer la lectura metódica y secuencial, de
"El Evangelio según el Espiritismo" y la
lectura de mensajes de obras auxiliares.
4º) Hacer comentarios breves sobres lo leído,
buscando siempre la esencia de las enseñanzas de Jesús,
para su aplicación en la vida diaria. La reunión
podrá ser dirigida por el jefe de la casa, o por la
persona que tuviera mayores conocimientos doctrinarios, el
cual deberá incentivar la participación de todos
los presentes, colocando las lecciones al alcance del de menor
comprensión.
5º) Hacer radiaciones en el hogar, donde el Evangelio
está siendo estudiado, para los presentes, sus parientes,
amigos, etc...
6º) Recordar siempre que es deber de todos los que buscan
vivir el Evangelio, concurrir, sin desánimo:
a) para la paz en la Tierra;
b) para la implantación y la vivencia del Evangelio
en todos los hogares;
c) para el entendimiento fraternal entre todas las religiones;
d) para la cura o mejora de todos los enfermos, del cuerpo
o del alma, aminorando sus sufrimientos y sus vicisitudes;
e) para el incentivo de los trabajadores del Bien y de la
Verdad.
7º) Hacer una oración de cierre.
8º) La duración de la reunión dependerá
de cada familia, sin embargo se recomienda realizarla por
un período de 30 minutos a una hora, como máximo.
9º) La presencia de visitas no deberá ser motivo
para no realizar el Culto del Evangelio, invitando a los visitantes
a que participen de él;